martes, enero 16, 2007

Pasaron muchos años, pero un día volví...

La decisión de volver a publicar algo no tiene que ver con nada en particular. Un día dejé de escribir, pero la bronca no había muerto; y un día volvió, pero tampoco está tan viva.

Bueno en fin...

VERGUENZA

La verdad que todo es un poco vergonzoso en este país. Porque en un país donde desaparecieron 30 mil personas no pueden llevar la bandera de los derechos humanos los “punteritos” que en la actualidad la llevan. Todo es absurdo. Pero vamos a analizarlo desde sus distintas aristas. Desde el oficialismo se da una dualidad, siempre por conveniencia, claro está. Por un lado aparece la demagogia y por otro la distracción. Se utiliza a los muertos para contentar a los vivos que los recuerdan y anhelan justicia por sus asesinatos, y a su vez, se invoca su memoria recurrentemente y en cuanto acto se pueda, para ocultar muchas otras cosas. En la Argentina aún hay desocupación, pobreza, mortalidad infantil, violaciones a los derechos humanos y tantas otras cosas. (No agrego datos porque no me quiero extender sobre números que todos conocemos, pero para los escépticos solo basta con que visiten el sitio Web del INDEC, que cuenta con cifras alarmantes y que encima pueden llegar a ponerse en duda porque son suministradas por un ente estatal).

También están las “usinas paraestatales”. Creo que muy poca gente se sorprendería si asocio la palabra sindicato con la palabra mafia, si se sorprenden es porque desconocen que es un sindicato; por eso les doy una definición aproximada: es una organización formada para defender los derechos de los trabajadores y cuidar sus intereses, en teoría, claro está. Pero digamos que una “asociación” que protege derechos no puede tratar de coartarlos. Y, volviendo al tema de los derechos humanos, no creo que yo (y quizas algún otro argentino más) haya visto hoy al dirigente de la CTA Hugo Yasky sacándole el micrófono de la mano a Luís Gerez durante una conferencia de prensa para que no conteste una pregunta de visible corte antioficialista (Entiéndase como una pregunta sobre las declaraciones del hijo del albañil, algo así como “¿Por qué cree que su hijo declaró que lo de su secuestro fue armado por el gobierno?”). No, no creo que esto haya pasado, quizas vi mal o quizás es hora de que dejen que los organismos de derechos humanos como las Madres de Plaza de Mayo, Las Abuelas y tantos otros que vienen trabajando bien hace más de 30 años se ocupen de estos temas, quizás se lo ganaron en tantos años de lucha, no se, tal vez.

Ahora, con todo esto, uno dice: “no queda otra que dejar estos temas en manos de la oposición o de la justicia”. ¿Cómo hacemos? La oposición, en su mayoría retrograda y, en algunos casos, nostálgica de los gobiernos militares, acusa con tan pocas pruebas que da lástima y la justicia está controlada por el oficialismo que la recorta y regula a su antojo (sino miren a la Corte Suprema, el Consejo de la Magistratura y los recientes fallos de algunos jueces “pingüinistas”).

¿Da un poco de vergüenza, no?.